Como suelen decir los americanos: “True Story”.

Es la tardecita del jueves 16 de mayo de 2022, ya camino de la noche. Fernando cocina pan en su casa de madera, ubicada en el cerro de la Chorrillos en Puerto Natales.

Sus hijos juegan o ven películas mientras él, con paciencia de santo, quita la humedad de la masa hasta ya no se observan poros en la superficie. Al final del proceso semeja la piel de una sirena.

Después, la espera junto al horno, el horno propiamente dicho y la llamada a comer.

“Hagan de cuenta que estamos en un barco, en el medio del mar y este es el último pan que nos queda”, bromea Fernando a sus hijos.

Entonces llega el deleite, la “panzada”.

El pan deja escapar volutas de vapor cuando se lo parte a la mitad, el aroma a masa, abuela y tiempo, invade la cocina. Afuera hacen grados bajo cero y comienza a picar algo semejante a la nieve. Se viene el invierno.

Comemos en silencio. Al pan mantequilla, jamón, queso, tomates. Un banquete.

“Resulta que un escritor chileno, Francisco Coloane, que estuvo mucho por esta zona, contaba en un relato sobre dos hombres que trabajaban en un faro, un faro en Magallanes”, comienza Fernando.

“¡Un faro!”, exclama uno de sus hijos entusiasmado.

“Un faro. Cada seis meses les llevaban comida porque allí no había nada, pero una tormenta retrasó la llegada del barco con víveres y el clima sigue y sigue malo. Se van comiendo todo lo que tienen incluso las gallinas que cuidaban. Hasta que les queda la última gallina, la única que ponía un huevo por día”, continúa.

“¿Se la comieron?”, pregunta el otro de sus hijos.

“Discutieron sobre si convenía comer la gallina o seguir alimentándose de sus huevos. Uno decía que si se la comían iban a tener caldo para un rato, en cambio si la dejaban vivir habría un huevo siempre. El otro quería meterla a la olla”, explicó Fernando.

“¿Qué pasó?”, inquirieron a coro los chicos.

“Se agarraron a combos, se sacaron la chu… y cuando terminaron de pelear se sentaron. Ahí llegó el barco de suministros y los marinos recién desembarcados los descubrieron todos machucados”, finaliza Fernando.

El relato se llama “La gallina de los huevos de luz”, uno de los tantos clásicos de Coloane que se analizan y recuerdan en las escuelas.

Del relato de Fernando sobre Coloane pasamos a Jano, un amigo en común, y su tiempo trabajando en un faro en la zona. No hay más detalles. Solo se puede uno imaginar la soledad en la soledad.

Uno de los primeros faros de Magallanes fue el Faro Punta Dungeness que ya cumplió 123 años iluminando el sur de Chile.

Una cosa lleva a la otra y como siempre, Netflix hizo su aparición estelar en la conversación. Por estos días se puede ver en la plataforma el muy buen film “El Faro”, dirigida por Robert Eggers y con las actuaciones brillantes de Willem Dafoe y Robert Pattinson. Es la historia de dos fareros que permanecen aislados en un remoto lugar de Nueva Inglaterra. Desesperante y con un toque sobrenatural que descoloca.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest
Ir arriba